EU: “Nacho” lideraba el tráfico marítimo

31.07.2010 20:29

Durante 10 años usó “empresas” para transportar toneladas de droga. 

Sábado 31 de julio de 2010Francisco Gómez | El Universal

Desde hace una década, el extinto capo mexicano Ignacio Coronel Villarreal, Nacho Coronel o El Cachas de Diamantes, era para la Procuraduría General de la República (PGR) y para la Agencia Antinarcóticos de Estados Unidos (DEA) el más poderoso operador en México del tráfico marítimo de cocaína y drogas sintéticas.

Realizaba sus operaciones a través de una red de compañías de envíos marítimos que era de su propiedad y que podía realizar el transporte de enervantes por las zonas del Caribe, Atlántico y Pacífico.

Desde 2000, Coronel Villarreal encabezó desde Guadalajara la más importante organización del tráfico de drogas que operó en el occidente de México, desde Jalisco hasta Nayarit, al contar con fuentes directas de abastecimiento de cocaína en Colombia e insumos provenientes de Europa y Asia para producir Crystal, Ice y metanfetaminas, de acuerdo con informes contenidos en el expediente EP-03-CR-2338 de la Corte Federal del Distrito Oeste de Texas, al que tuvo acceso EL UNIVERSAL.

Nacho Coronel murió el jueves pasado durante un enfrentamiento con fuerzas de élite del Ejército que buscaban detenerlo en Zapopan, Jalisco, donde fue ubicado en un lujoso fraccionamiento tras una serie de labores de inteligencia. Su muerte es considerada por autoridades de México y de EU como un fuerte golpe a la estructura del cártel de Sinaloa, organización considerada entre las seis más peligrosas y poderosas que operan en territorio mexicano.

El capo y sus “redes”

Buscado por autoridades de México y EU desde 2003, Coronel se constituyó en el hombre que podía traer toneladas de cocaína de Colombia a México a través de sus compañías, y luego desde territorio mexicano operar su envío a EU, según el citado documento que sirvió a la PGR para tramitar ante el Juzgado 14 de Procesos Penales Federales la orden de detención provisional con fines de extradición contra él y 11 miembros más de su organización.

De acuerdo con los documentos de la PGR y de la DEA, la organización de Nacho Coronel, que operaba aliada con las de Ismael, El Mayo, Zambada y de Joaquín, El Chapo, Guzmán, tenía como objetivo central la importación y distribución de narcóticos a EU, y dentro del territorio, luego de mantener acuerdos y tratos directos con grupos criminales de Colombia, que no son identificados en la investigación.

Para ello, según las dependencias de los gobiernos mexicano y estadounidense, quienes trabajaban para la organización del extinto capo desarrollaron estructuras para recibir, vía marítima, los narcóticos y colocarlos en la frontera de México con EU, donde existía una red responsable de cruzar la droga y entregarla a sus clientes.

Según el expediente elaborado por autoridades estadounidenses y que fue conocido por sus contrapartes mexicanas, el capo fabricaba drogas sintéticas de “alta calidad” en laboratorios clandestinos situados en la costa del occidente mexicano. Los precursores para su elaboración eran adquiridos en Asia o Europa. La mayoría eran surtidos o provenían de China.

 

Sus empresas “fantasma”

Calificado en EU y México como un “poderoso jefe” del narcotráfico en territorio nacional y de alcance internacional, Coronel Villarreal también contaba con un grupo numeroso de “mensajeros” encargados de transportar el dinero obtenido por la venta y distribución de drogas en EU. Este grupo contaba con vehículos adaptados con compartimentos ocultos para su traslado y para burlar los filtros de revisión y aduanas.

Para poder mover grandes cantidades de dinero entre EU, México y otros países, el capo tenía a su servicio personal que operaba el lavado a través de giros de dinero y la expedición de cheques bancarios de sus empresas fantasmas.

En el expediente donde se ordenó la detención provisional de Coronel con fines de extradición, figuran además uno de sus sobrinos —a quien se identifica como Martín Lnu—, Salvador Antonio Damián López, Leopoldo Cruz Damián, Gustavo Rodolfo y Mario Fernando Figueroa González, Alejandro Solano, Francisco Javier Cantabrana Parra, Jorge Guillermo Landeros, César Santillán Vallejo, José Luis Inzunza y Olga Cristina Lerma Lizárraga.